domingo, 10 de abril de 2016

"La reflexión es la esencia de lo que fue vivido y asimilado"

Sentada delante de mi ordenador, intento calmar mí mente para ser capaz de describir, con la mayor realidad posible, mis pasos en esta clínica gallega. Mi mente divaga a través de mis pensamientos, que narran mis momentos vividos, para intentar resumir, con humildes palabras, las pisadas dadas en mi tratamiento.


Para ello, me surgen preguntas tales como: ¿Cómo empezar a narrar una sensación compleja de un progreso que no ves? ¿Qué palabras son las más adecuadas para describir la situación actual en la que me encuentro? ¿Cómo hacer llegar la realidad de la situación sin alterarla?

Son preguntas que renacen en mi, al escribir y querer compartir con el resto del mundo aquello que hoy me hace sentir más viva y capaz de valorar todo aquello que me rodea.

Actualmente me encuentro en un estado donde realizo exhaustivas evaluaciones sobre mí misma y quién soy. Sobre lo que soy capaz de hacer y lo que no hago y pudiera hacer. Me siento y aprendo día a día a observar la ejecución de un buen movimiento, como un verdadero detective en la escena de un crimen, teniendo una estimulación externa e interna que me hace ser cautelosa, realista y crítica con mi observación.

Pero a pesar de ello, he de reconocer que me es difícil plasmar mi progreso mediante palabras. Que me es difícil evaluarme sin ser injusta con mí evolución y sin cometer incorrecciones en esta descripción.

Estos días atrás, me he centrado en hablar de mis cambios a nivel perceptivo y en el conocimiento de esos músculos existentes físicamente en mi cuerpo, pero que han estado ausentes en mi proceso de ejecución hasta ahora. Músculos que se asemejan a aves fénix renaciendo de sus propias cenizas que permiten que realice actos que antes no podía realizar.

Hoy, he de seguir hablando de la percepción y conocimiento de mis músculos, junto con la coordinación del movimiento y su aparición en mis pensamientos. Para ello, he de empezar dando el significado de lo que es para mí la coordinación del movimiento y el pensamiento de mi conciencia, pues son las protagonistas que hacen que día a día, mi estructura vaya evolucionando y todo lo que me rodea tome un sentido.

Cuando hablo de coordinación, hablo de una ejecución que conecta medios, esfuerzos, movimientos etc., para llevar a cabo una acción común. Es una capacidad de los músculos para sincronizar una trayectoria y un movimiento, donde juega una gran importancia la intención de realizar la acción, mediante una contracción de diversidad muscular y la participación del cerebro, en el inicio y final de dicha operación.  De ahí la importancia del pensamiento y la conciencia.

Todo ello,  hace que  me plantee la  siguiente pregunta.... ¿y el pensamiento?.... Pues según lo veo yo, es todo aquello que se hace a través de una visualización mental de una situación. Es aquello que trae la existencia de todo lo que da sentido a nuestra mente. Es la activación de la racionalidad de un movimiento imaginado y sentido como ejecutado. Es algo racional, creativo y artístico, que se opera mediante nuestro conceptos, razonamientos y aprendizajes.

Esto es para mí la coordinación y el pensamiento.

Y diréis, ¿qué aportan la coordinación y el pensamiento a mi rehabilitación?... pues diría que me sumerge a una evaluación correcta de mi misma y de la ejecución de un movimiento. A un gran conocimiento de mi ser interior para poder reflejarlo en un simple movimiento de un brazo, una mano, un giro de muñeca, un movimiento de pie, un estiramiento de mi tronco... Hace que pueda moldear una situación donde por un instante mi mundo se para y me dejo llevar por un diálogo entre mi mente y mi cuerpo donde florece y se forja una acción. Una acción que voy marcando con los ritmos de mi corazón. Ritmos que van sonando desde la rabia, el coraje, la impotencia y la insatisfacción del duro comienzo de la nada a la conciencia de ser algo;  hasta una calma que está velada por la crítica constructiva que me hace componer la melodía de la recompensación mediante el esfuerzo y la satisfacción. 

Te invito a que experimentes esa sensación, observando que le ocurre a tu cuerpo en la una ejecución de un movimiento, mientras permaneces leyendo en tu ordenador, tu móvil  o tu tablet,  esta historia que te narro. Desde esa posición en la que te encuentras, sitúate y piensa que tu brazo izquierdo (si eres zurdo) o tu brazo derecho (si eres diestro), no lo puedes manejar, solo puedes usar la mano y brazo contrario que hasta ahora tu manejas habitualmente. Una vez mentalizado, intenta coger un objeto que este situado al lado contrario del brazo que decidiste que ibas a mover. Durante este proceso debes detenerte en pensar cómo vas a realizar los diversos movimientos que harán que tu brazo y tu mano sigan llevando a cabo esa acción.

Eso, precisamente eso, es lo que hace que llegue a la ejecución de una acción. Un ejemplo de ello lo veo al sentarme en el filo de una camilla o en un banco de madera, con mis pies apontocados en el suelo, sintiendo el contacto con el suelo, como si de una dulce caricia se tratase, a la misma vez que evalúo y siento mis piernas, mi cadera, mi abdomen, mis pectorales, mi cuello, mis brazos, mis manos y todo mi ser, sumergidos en el debate de una coordinación del movimiento y mi pensamiento; para combatir la lucha por sobrevivir a la gravedad del contexto y saborear la libertad del movimiento.  

Pero esto no es de hoy a mañana. No es algo que se piensa y sale. Ni es fácil de ver, evaluar, o sentir... No, no lo es. Hay días en que me siento incapaz de realizar un ejercicio, una acción, una tarea... Hay momentos en el que el miedo y el bloqueo por segundos o minutos, que se hacen presentes en mi mente, y me  juegan  malas pasadas. Y hay otros momentos donde esa situación hace que mi mente gire y de repente por alguien o por algo externo hace que mane, de mi interior unas sensaciones que me trasladan a la experiencia que habita en mi interior, y puedo ver que la verdadera libertad  se obtiene  cuando comienzas a comprender quien eres y lo que puedes llegar a ser, y eso solo se alcanza con nuestra superación. Con ello empiezas a ver la sencillez de la felicidad, gracias a un simple ejercicio y a una dura evaluación.

Porque la vida a veces duele, a veces cansa y a veces hiere. Porque la vida no es fácil, no es coherente, no es perfecta, ni es eterna. Pero a pesar de ello... la vida es bella y hay que vivirla, buscando la felicidad, con la ausencia de nuestros miedos. Y así, nuestros pequeñas acciones, serán nuestros grandes proyectos. En mi caso mi pequeña acción es la conciencia y el debate de estabilizar conscientemente  todos los músculos que componen mi espalda para dejar sueltos mis brazos y poder manipularlos sin tensión ni compensación en la ejecución de una acción, los cuales van tomando cada día más relevancia, ser capaz de ir dando fuerza y coordinación a los movimientos que durante mi evolución vayan surgiendo,  para que ello se convierta en una  acción automatizada y así alcanzar mi gran proyecto, conseguir la nueva reeducación de mi cuerpo.

Pero como todo en esta vida, para avanzar en mi desarrollo personal, tendré que  lanzarme al mar, y así mi barco aprenderá a navegar. 

Hoy, viajando en  mi interior, he podido observar que no es fácil reeducar un cuerpo que desde hace 15 años vive sumido en una costumbre y en unas hazañas para sobrevivir. Que lo que creemos que no podemos hacer, es simplemente un límite que nuestra conciencia utiliza para negar una acción que ni ella misma sabe que podría hacer.

He podido reparar en que al pararse a pensar y evaluar, con mayor realidad, aquello que realmente no hacemos, encuentro respuestas para esto. Puede ser porque realmente no lo sabemos hacer, porque no tenemos las herramientas suficientes para llevarlo a cabo, o porque ni si quiera pensaste en hacer, pues total ya te lo hacen. Es decir, el ser humano siempre busca una escusa, real o ficticia, para excusarnos de aquello que ni si quiera hemos intentado hacer. En nuestra mano esta cambiar ese proceso de nuestro camino. Porque...




                                                                                                  

jueves, 28 de enero de 2016

Una huella en el camino

Tras pasar mis vacaciones de navidad en mi ciudad natal, rodeada de amigos, familiares y conocidos, he vuelto a Galicia para continuar con mi desafío, llena de fuerza e ilusión.

En estas primeras semanas, tras el comienzo de este año, he podido evaluar el progreso de lo aprendido hasta ahora, de mi evolución, y he de decir que los resultados han sido favorables, obteniendo como recompensa el simple hecho de ser hoy yo quien controla los movimientos de una acción, como puede ser un alcance hacia algún objeto situado fuera de la línea media de mi estabilidad del tronco, ser más responsable de mantener una alineación adecuada en la ejecución de acciones, el obtener más sensibilidad y percepción de movimientos en mis brazos y piernas... dando así un paso hacia el progreso y hacia la gran lucha de mí vida quitando los miedos del abismo y recogiendo la satisfacción por un trabajo bien organizado y realizado.

Con esta gran aventura y desde mi barquito, me estoy abriendo a un periodo de contacto, en el que me voy dando cuenta, que he de tener confianza en mí misma para llegar a conseguir aquello por lo que día a día voy luchando, pues ello es lo que me hace y me hará enfrentarme a cualquier impedimento, tanto objetivo como subjetivo, que pueda surgir en mi camino, disolviéndolo sorbo a sorbo y aprendiendo sobre ello. Aprendo que la poca convicción no lleva a una evolución y que la imaginación y la ganas traen consigo un día de inspiración.

Por ello, tras mi regreso, he de decir que mi alma ríe por estar de nuevo en la ciudad que poco a poco me va dando la oportunidad de progresar y de volver a renacer con un nuevo amanecer cada mañana, lleno de color sabor y amor.  

He aquí, mis emociones al viento en plena batalla, entre la lucha de la esperanza y la constancia. He aquí mi creencia de que todo sacrificio tiene su recompensa y que toda recompensa tiene su aprendizaje.

Que no es fácil mirarse a los ojos para poder andar los pasos que me hacen entrelazar mi deseo y mi realidad, pero me hace sentirme capaz de seguir y evolucionar hacia la obtención de una mejora personal, que me hace experimentar que soy capaz de manejar la coordinación de mis movimientos y mi emoción.

Dichosas semanas, que me permiten aflorar en mí el deseo de seguir con mi lucha. Gracias a aquellos que siguen apoyando esta causa, a aquellos que participan en la evolución de mi proyecto personal, pues nuca he de olvidar que si vivo esto es gracias a la humanidad y la sensibilidad que todos ustedes me vais aportando. Gracias por regalarme el camino hacia la evolución. Gracias por dejarme sentir el calor del esfuerzo y la satisfacción. 

Pero permitidme también agradecer a aquellos que día a día viven mis pequeños pasos, a aquellos que sacan de mis adentros el ave Fénix que llevo dentro, a aquellos otros que hacen que emprenda de nuevo un vuelo, mis terapeutas, mi familia y mis amigos.




Y una vez detenido el tiempo en esta reflexión sobre mí evolución, he de decir que aún queda camino por vivir para alcanzar futuras metas que me hagan sentir mariposas en mi corazón. Que quedan muchos huellas por marcar en la arena de mi playa. Que aún quedan en mi semillas por brotar. Por ello, he de seguir con mis terapias (fisioterapia, terapia ocupacional y fisioterapia suelo pélvico) más una más (Gimnasio 3 hora semanales) para llegar a valorar más la belleza de la superación.

Sheila J. G.

domingo, 13 de diciembre de 2015

En búsqueda de la coordinación y la estabilidad del movimiento

Tras pasar unas semanas desde mi última publicación y tras trabajar en la búsqueda de mi progreso, mis sensaciones y evoluciones, siento la necesidad de compartir con vosotros todos mis avances, que aunque son pequeños, me han llevado a sentirme mejor conmigo misma.

Para ello, he de comenzar diciendo qué son la coordinación y la estabilización, pues han sido los grandes hándicaps durante estas semanas. Mediante el aprendizaje de la coordinación y la estabilización, voy siendo más consciente de cada uno de los pasos que he de ejecutar ante una situación, para que está sea realizada correctamente o con mayor resolución de como los llevaba a cabo anteriormente.

La coordinación consiste en la acción de "conectar medios, esfuerzos, etc., para una acción común", y en la capacidad o habilidad de moverse, manejar objetos, desplazarse, etc. Mientras que la estabilidad, según la ciencia, es una situación firme que ha de mantenerse en un estado estacionario (por ejemplo al mantener activo el control del tronco con cada uno de los miembros musculares involucrados en esta función mientras extiendo mi brazo izquierdo para teclear el ordenador), donde una modificación razonablemente pequeña (estirar mi brazo izquierdo y mover mis dedos para teclear), hace que las condiciones iniciales (la estabilidad de tronco junto a pectorales)  no altere significativamente el futuro de la situación.

Todo ello es un proceso complejo que poco a poco, y mediante la constancia del ejercicio, se va integrando en cada uno de los pasos que voy llevando a cabo. Son acciones que a través de movimientos articulares y la conciencia de ellos, se sintetizan en un adiestramiento muscular claro y preciso para una mejor ejecución.

Hacer una fusión de coordinación y estabilidad muscular en la ejecución para desenredar mi pelo, es algo que desde los 15 años no he podido ejecutar debido a mi estado de salud, pero gracias a la constancia y dedicación de mi rehabilitación he podido avanzar, y puedo decir a día de hoy, que esa pequeña autonomía para unos, pero grande para mí, es una meta superada. La chica que hace un mes dependía de que le desmarañaran su melena, hoy puede realizarlo por sí sola.  Aquella joven que también dependía de que le pusieran el pijama, la sudadera, la rebeca... ahora puede hacerlo. Ello me lleva a experimentar una sensación de libertad y satisfacción al ver que un esfuerzo sale recompensado con un paso más hacia esa autonomía soñada.

He de parar el tiempo hasta a hora para evaluar mi estancia desde que llegué a esta tierra gallega siendo realista con mi progreso. Para ello, debo argumentar, que a pesar de llevar poco tiempo en este proyecto de mi vida, mi ser ha sufrido cambios tanto físicos como emocionales que me hacen valorar aún más la vida que tengo y aquello que me depara el destino.

Asumir que mís miedos a la caída son simplemente barreras al progreso de mí evolución, es un estado emocional que voy día a día superando junto con la exposición diaria  a la que me someto gracias a esta vivencia. Ahora sé, que puedo desenredar mi pelo, quitarme una camiseta, una chaqueta, mantenerme sentada en el filo de una cama con el mínimo apoyo, recoger de mis reposapiés el bolígrafo que se me cae,  llevar a cabo funciones como comer, escribir o cualquier otra actividad diaria con la conciencia de mantener más conectividad y mejor posición de mi tronco para así liberar tensión en mis brazos y cuello, aunque sea en pequeños periodos de mi día a día, para realizar mejor la ejecución de mis brazos y manos. Con esto, mí sistema rehace nuevos hábitos que mejoran mi autonomía y eficacia, llevándome a un estado emocional que pasa desde la frustración del principio al realizar el ejercicio donde no percibes una buena ejecución, a la plena sensación de una gran inspiración de oxigeno que mi alma toma de la vida, haciendo que mi corazón baile con la alegría y que mi mente exalte con motivación a seguir el movimiento consumado que me proyecta a una acción.

Debo de argumentar, que todo ello se va sellando gracias a la constancia, esfuerzo y dedicación que cada día mis terapeutas y yo con ahínco ponemos en el paso a mi progreso. Ello es lo que hace que evolucione y mejore mi estado.

Por último, debo decir, que la distancia que existe entre mi lugar de residencia y la tierra que me vió nacer,  hace que mi alma eche de menos a mis raíces, a mis amigos y a mi familia, pero al mismo tiempo, me hace crecer evaluando y superando la adversidad de lo inesperado en esta vida, haciendo que en este momento la mejora de mi salud sea la verdadera protagonista de mi vida y el motor de mi estancia, y esa reflexión se la debo a todos ustedes que hacen posible que viva todo esto. Ojalá pudiésemos tener todo lo que queremos y ojalá pudieseis ver en primera persona todo aquello que os cuento.  

Desde Santiago de Compostela, os deseo que tengáis una navidad llena de buenos momentos, y que la magia de esta fechas resuene en vuestro interior, tanto como el deseo que tengo de volver a casa por navidad y reencontrarme con los míos y mi gente, para que de esta forma, pueda volver a compartir nuevos momento.


Feliz Navidad.







                                                                                                            Sheila J. G.


















viernes, 13 de noviembre de 2015

La emoción y la sensación del movimiento

De nuevo me siento frente a mi ordenador, ante un pantalla en blanco, junto a una mente llena de diversas emociones provocadas por una evaluación de mis actos durante estas semanas, dispuestas a salir a la luz.

¿Comó empezar a decir aquello que mi alma ha emanado tras una sabiduría que el ser humano sabe hacer con naturalidad, y yo he ido reeducando?

Cada día que ha pasado he estado trabajando en conexión con mi tronco, mis brazos y mis pectorales, para controlar todo ello y así, desde esa sensación de unión extrapolarlo a todo aquello que hacemos, donde se implica el funcionamiento de mis músculos que ofrece un equilibrio de tronco adecuado, la mejora de una ejecución de cada uno de estos miembros anteriormente nombrados y una postura mucho más correcta donde la realización del movimiento es más adecuado.

La importancia de la conciencia de cada uno de los músculos que hace mantener una postura erguida, nos hace más simple la complejidad de un movimiento. Algo tan fácil, que automáticamente la "persona sana" ejecuta, como quitarse la chaqueta de un chándal, y que antes para mí era impensable. Ahora soy más cociente de cuál es el músculo que debo de tener en cuenta para hacer ese simple gesto y llevarlo a cabo. Me he sentido muy contenta al haber conseguido esa conexión, tomando conciencia de cada músculo en proceso (a veces no total pero si parcialmente) llegando a desvestirme de la parte de arriba, algo que hasta ahora no había podido conseguir desde que padecí el Infarto Medular.

Además, con ello he llegado a obtener más alineación de mis hombros mejorando a la vez mi postura habitual y corrección de sobrecarga de hombros.

También he trabajado mis piernas a través de la conciencia de cada uno de los músculos que de las mismas, haciendo, de forma asistida, cada uno de sus movimientos y descargando peso en ellas. Para el descargar ese peso, mi cuerpo se ha puesto de pie gracias al plano inclinado. 

                                                 (Ejemplo del plano inclinado)



La sensación es muy emocionante, porque he vuelto a sentir la presión de todo mi cuerpo bajo mis pies. Es hermoso poder visualizar el mundo que me rodea a través de mi altura sin tener que alzar la cabeza. Es placentero sentirse por un tiempo como un preso sin cadenas. Es gratificante apreciar mi alma ardiente de alegría reflejada en mi rostro por una hermosa sonrisa emanada desde lo más adentro de mi ser. Y desde ahí trabajar mis limitaciones para que vayan siendo menores. 

De esta forma, puedo decir que así es como comienza a crecer un grano de arena, que junto con otros puede llegar a formar una gran roca llena de estabilidad y seguridad aferrada a la tierra que le creó. Así, paso a paso, poco a poco y gracias a mis grandes reeducadores (mis fisioterapeutas y mi terapeuta ocupacional) que me ayudan a remodelar mi escultura, poco a poco, pero sin pausa, siento de nuevo el funcionamiento de mis músculos.

He de parar y reflexionar en la manera en que un movimiento bien realizado puede llevarme a sentir la primavera renacer desde mis adentros, despertando mi luz y viendo que todo en esta vida tiene un sentido y un por qué




.... a cada uno de los aportadores del reto de Sheila a los amigos, familiares, conocidos y no conocidos... GRACIAS por darme esta oportunidad de estar aquí, disfrutando de esta gran oportunidad que en la distancia os trasmito y os brindo. 

sábado, 31 de octubre de 2015

En la observación esta el movimiento

En  esta vida nunca se sabe cómo se estará dentro de un minuto o si la vida será mejor ahora que dos horas más tarde. Tampoco somos consientes de nuestras acciones diarias, de esos movimientos, emociones, estrategias...., entre otras cosas realizadas automáticamente que nos trasladan a la creación de una acción.

En esta semana he podido observar y he intentado ser más cociente de cada uno de esos segundos vividos. He prestado atención al movimiento de mis hábitos, la colocación de mi postura, la trayectoria de mis músculos hacia una acción concreta, la emoción que emana mi cuerpo al hacerlo y la actitud que tomo al observar todo el conjunto de sensaciones que me hacen ser en ese instante de mi expectación.

A través de ello he podido ver mis puntos débiles, mis apoyos o compensaciones  musculares utilizadas hasta ahora para llevar a cabo un movimiento que determina una acción. Ahora soy más cociente de aquellos músculos eclipsados por acción automática (como por ejemplo peinarse) que el ser humano hacer inconscientemente, así como también,  he podido reflexionar sobre ello en el instante preciso y potenciar mis músculos que en esos instantes estaban camuflados.

Todo ello con el objetivo de la evolución desde la toma de conciencia de uno mismo y lo que es, para saber  a través del experto cómo mover cada uno de mis músculos y potenciar así uno a uno.

Como toda teoría y práctica en la vida, sea cual sea el hábito de enseñanza, al principio cuesta, pero con esfuerzo, ilusión, ganas y esmero todo llega y se puede ver, hacer y conseguir.

Muchas de esas secuelas del aprendizaje las he podido ver a través de lo que llamamos agujetas. Agujetas que recorren cada parte de mi músculos sin dejar cabo suelto, así como en la correcciones posturales y de movimientos, aunque leves pero existentes, de manos, brazos, cintura, espalda..., que mi cuerpo pide a través de una mejor visualización de aquello que se debe hacer para realizar un simple movimiento para unos y muy complejos para otros, como puede ser coger un objeto y depositarlo en una zona más alta o el mantenerse erguida y sentada en el filo de una cama.

Por ello, puedo decir, que en esta semana he aprendido a observar más mis movimientos, mis posturas, mis hábitos..., a potenciar más cada uno ello con la conciencia de cada uno de los músculos en funcionamiento. He aprendido que poco a poco, granito a granito se puede llegar a estabilizar un movimiento, leve, pero que antes no se percibía y ahora esta ahí.


Por último he decir que....



Buen puente.

sábado, 24 de octubre de 2015

El comienzo del camino

Buenas a tod@s, después de hace unas semanas mi destino está asentado en tierras gallegas buscando mi gran lucha, mejorar mi calidad de vida mediante obtención de autonomía a través de un camino lleno de ilusión y sacrificios para llegar hasta aquí. Desde él y como de agua traslucida se tratase, os quiero comunicar todo lo que en éstas semanas me ha ocurrido, así como informaros del tratamiento a seguir que llevaré,  porque tras el esfuerzo y colaboración que cada uno de ustedes pone en este reto es lo menos que podría hacer.

Desde el día 5 de octubre comencé ha realizar la otra parte del Súmate al Reto de Sheila, la parte donde la lucha mano a mano entre yo y la adversidad de la rehabilitación y el tratamiento de Hormonas de Crecimiento, recientemente está empezando a comenzar.

En  estas primeras semanas de evaluación, han pasado muchas sensaciones por mi mente, entre ellas la añoranza de mi familia, mis amigos y mi ciudad concretamente de mi pueblo Peligros, la emoción de la lucha, la fortaleza de seguir hacia adelante,... todo ello llenándome de optimismo al recordar cada palabra, cada momento, cada cara de aquellas personas, eventos, frases, música,... que hacen un himno de lucha en mi interior, provenientes de los que junto a mi han soñado el que hoy este aquí. 

Durante este tiempo he conocido un poco más la clínica, donde llevo a cabo el tratamiento. Sus empleados, sus costumbres, sus normas, su labores, sus servicios,... En estas semanas lo que me han hecho es una exploración de todo tipo (pruebas de sensibilidad, de musculatura, fuerza, movimiento,...) diversas preguntas para complementar mi historial médico, analíticas de sangre, pruebas de tensión, electroencefalograma ... entre otras que aun están por hacer (RM y una DMO para ver la capacidad de resistencia del hueso y así aumentar más los ejercicios, y poder ponerme con seguridad de pie), todo ello con el objetivo de tener con exactitud un buen criterio de como llego a la clínica, para así dentro de tres meses hacer la revisión y ver si durante este tiempo ha habido una evolución a cualquier nivel evaluado.

Tras estas primeras semanas de evaluación, se me ha podido asignar las tareas terapéuticas y tratamiento farmacológico adecuados a mi situación.

  
TRATAMIENTO TERAPÉUTICO

Fisioterapia 
(una hora todos los días,
 es decir, cinco hora semanales)


Terapia ocupacional
(una hora todos los días,
 es decir, cinco hora semanales)


Gimnasio 
   (una hora lunes, marte, miércoles y viernes)



TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Hormonas de Crecimiento

Melatonina

Neuralex 
(omega 3)



CONSULTAS
Médica
Enfermería

Con todo ello, desde principios de semana, se puede afirmar que ya he empezado con mi programación total hasta ahora estipulada, pues puede variar con mi evolución. 

Se podría decir, que ha sido una semana dura de tratamiento, pero recompensan te a la vez, pues lo que costaba hacer al principio de semana (posición de brazos, espalda, control de tronco en cama y en silla, movimiento y conciencia de movimiento de manos, pies,...) a final de semana se lograba realizar con mejor resultado, dándome una gran satisfacción.  Por ello, a pesar de que se echa de menos la tierra de uno, su casa, su familia, sus amigos,.... me siento afortunada de poder estar viviendo esta aventura tan importante para mí gracias al apoyo recibido de cada uno de ustedes. 

Mi propósito es seguir luchando para conseguir el tratamiento entero que necesito. Es costoso, pero a pesar de llevar poco aquí veo que merece la pena el esfuerzo y la lucha de seguir adelante. Os agradezco que sigáis cada día junto a mí colaborando con mi reto y dándome esos ánimos, que en estos momentos, en este camino lleno de tanta ilusión y ganas por conquistar, me aproxima a conseguir mejorar mi estado de bienestar.  

Desde tierras gallegas doy personalmente mil gracias por estar ahí apoyando mi causa.

"Tu granito de arena crea mi ilusión"

Besos 

Sheila J. G.





lunes, 12 de octubre de 2015

La vida en una ilusión


Mi vida desde hace 15 años esta marcada por una discapacidad del 90% a una Mielopatia Esquémica Cervical Severa (más  conocida como un infarto medular), situando una lesión medular a la altura de la C5 y C6, es decir, a nivel medio de la espalda, obligándome a ser una persona bastante dependiente de otras para muchas de las actividades diarias (vestirse, asearse, cambios posturalres,...). Desde entonces me desplazo en silla de ruedas eléctrica y necesito ayuda en todas las necesidades básicas de la vida cotidiana.

Por otra parte, mi padre está jubilado por enfermedad desde hace varios años y está trasplantado de riñón. Y mi madre trabaja pero padece grandes secuelas en el cerebro por diversos ictus, además de sufrir una hernia discal y desgastamiento de caderas. Esto hace que cada día la ayuda por parte de ellos sea cada vez más difícil con el paso del tiempo. Los ingresos son muy bajos y no son suficientes para poder afrontar un tratamiento de rehabilitación y hormonas de crecimiento que necesito para poder verme mejorar en mi habilidades cotidianas y así recuperar autonomía y mejorar mi calidad de vida.


Siempre he luchado por sacar todo aquello que me he propuesto hacer en esta vida y ahora lucho con gran ilusión para obtener esa autonomía soñada.

Para ello he de someterme a un tratamiento que se me escapa de las manos en cuestión económica y que gracias a la solidaridad aportada a mi reto podré empezar  a trabajar. El tratamiento consta de unas hormonas de crecimiento que son inyectadas con el objetivo de que las células dañadas se procreen y tengan nuevas conexiones regenerándolas, junto a una intensiva rehabilitación terapéutica física, para que esas conexiones que se vayan creando fomenten su unión y recuperación de movimiento perdido. Con este tratamiento  podré recuperar más autonomía pudiendo hacer por ejemplo conseguir el manejo suficiente como para vestirme, peinarme, entre muchas más por mí sola. 


Indudablemente, este tratamiento me ayudará a tener más autonomía personal.


El tratamiento se me dará en un centro sanitario de rehabilitación neurológica, en la Travesía de Montouto,  Montouto (Teo) - La Coruña, a través de un gran equipo médico (médicos, enfermería, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales,...). Su duración aproximada según las primeras consultas llevadas a cabo,  es de 4 años aproximadamente, dependiendo de la evolución. El primer año tendré que vivir íntegro allí y su coste sería de 3.000€ al mes aproximadamente, unos 36.000€ durante el primer año, entre gastos de clínica y alojamiento. 

Por ello se creó el proyecto Súmate al reto de Sheila, donde mediante diversas actividades benéficas propuestas para una recaudación benéfica, hace que hoy este aquí y pueda empezar mi tratamiento. Aunque todavía no tenga la cantidad total recaudada, el sueño esta cada vez más próximo.  


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