miércoles, 30 de agosto de 2017

El ayer, el hoy y el mañana

Han pasado tantas cosas a lo largo de mi vida hasta ahora, que mi cabeza se abruma cuando recuerda historias pasadas. Han sido tantas veces las que he acechado al cielo alzando mi alma silenciada con un gran grito desesperado que más de una vez mi ser se adormeció en la nana de un llanto.

Han sido muchas y no tan pocas las vivencias que se han quedado marcadas como bellos momentos que han mitigado el vibrar de mi alma.

Han sido muchos los muros que mis manos han quebrado para conseguir ser yo, que mi cuerpo se estremece al revivirlo.

Han sido más de una vez los que mis ojos han entonado cánticos de lloro por algo que se alejó, que no aprendí a perder y que extrañé.

He sido luz, noche y niebla. He sido viento, agua y fuego. He sido gusano, mariposa, rosa y espina. He sido todo. He sido nada.

Hoy soy lo que ayer no era y mañana seré lo que hoy no fui.



Hoy no pido mucho, pues creo ya haber pedido todo. Un corazón sincero, un amor verdadero, un saludo que diga te quiero, un camino donde mi alma sea abrazada, un soplo en el viento que me llene de paz, una sonrisa llena de ilusión, un sinfín de emociones que me llenen de alegría y una vida plena donde respire amor y libertad.    

Hoy sé disfrutar de los pequeños detalles que la vida me da mientras que un dulce sueño me muestra la nobleza de un beso y la escucha de mis latidos tras la espera de lo que creo ya a ver pedido.

 
Por ello, ayer, hoy y mañana seré las agujas de una brújula que marca los pasos de un viaje aún sin destino final.




lunes, 26 de diciembre de 2016

"La inspiración en el viaje"

Desde hace unos años, la vida me ha ido demostrando mediante lecciones magistrales qué significa amar, respetar, añorar, soñar, desear, valorar, olvidar, luchar y llorar. Me ha ido ofreciendo reglas para apreciar el silencio, la alegría, la tranquilidad, la autonomía y la soledad. Y poco a poco, me va abasteciendo de aquello que en cada momento he necesitado o necesito aprender y saber para ir sobreviviendo en mis hazañas.

A través de ello, he observado, que esta vida pasajera en la que vivimos está formada mediante capítulos que van y vienen navegando por las aguas de nuestro mar, viéndose muy influenciados por los diversos timones que manejan nuestro barco, como pueden ser: la honestidad, la creatividad, la ética, la exigencia, la paciencia, el optimismo, la sinceridad, la lealtad, la organización, la voluntad, la superación, la constancia ante algo, u otras cosas, que van conformando nuestro ser. 

Ante ello, podría decir que mi ser, está forjado por una diversidad de capítulos, y que cada uno de ellos me ha ido enseñado algo distinto. Podría decir que, como si de un libro se tratase mi vida, a través de mis capítulos, voy dando forma, color y sentido a todo aquello que me rodea, eligiendo entre dar la vuelta a la página y seguir escribiendo hazañas complementarias o empezar un nuevo capítulo. Evidentemente, y como diría el anciano sabio, ni todos estos capítulos son lindas rosas, ni todas las flores tienen espinas.

Actualmente, mi historia se narra desde la objetividad de mis antiguas escrituras y la creación de una nueva que complementa lo que ya sé, llevándome a sentirme más segura y más satisfecha de mi día a día, dándome la oportunidad de escribir historias desde la creatividad del esfuerzo, la amistad, la constancia, el trabajo, la añoranza, el aprecio y el amor  por lo que hoy puedo ser, tener y vivir.

Mi último capítulo de este año, se ha forjado en tierras gallegas. Como si de un rompecabezas se tratase, y poco a poco, mis avances se han ido formándose a través del sentido que el amor da a la lucha de superar todo aquello que en este transcurso me ha ocurrido. He de echar la vista hacia atrás, para refrescar mí memoria y ver que fuí en búsqueda de autonomía y de superación persona a Santiago de Compostela. Que al llegar, no podía peinarme, vestirme, sentarme en el filo de una cama, no tenía fuerza en mis brazos, no movía mis piernas, no tenía apenas sensibilidad... No era capaz de hacer tantas cosas, pero, que poco a poco y como si de un lindo arcoíris en el cielo se tratase, cada parte de mi cuerpo iba tomando cada vez más sentido. Que con calma, la vida me sumergía en sensaciones que creía perdidas, llegando a conseguir parte de esos sueños que tanto había aullado entre llantos a la luna azul y que tantas noches mis sueños me habían desvelado por esos deseos de superación. Era todo tan surrealista como realista a la vez, que aún a día de hoy, tengo miedo despertar y que todo lo que he recuperado sea un simple sueño de esperanza.

Era tan difícil el creer volver a sentir que eres capaz de recoger un pañuelo del cuello que se ha caía al suelo. Era imposible poder experimentar ponerte un pantalón, una camiseta, una rebeca o chaqueta, un sujetador, unos calcetines, una zapatilla... por mí sola. Pero gracias a esta oportunidad que la vida me quiso dar, llegó a mí nuevas sensaciones que hacía años no sentía. He alcanzado metas que me han hecho sentirme dueña de mi propia vida, capaz de decidir por mí misma. Algo como poder llegar a un sitio y ponerte o quitarte una chaqueta porque te dé frío o calor, me ha hecho sentirme feliz.

Por ello no puedo evitar sentirme nostálgica por la partida de este lugar que me hizo evolucionar con vivencias llenas de historias donde la relación humana toma gran importancia y mi rumbo da un sentido de amistad, lucha, superación y agradecimiento por los que se me ofrecía y me ofrece en este instante la vida. Es inevitable sentir que mi garganta tiemble y se me nublan los ojos al saber que aún mi cuerpo puede dar más, pero mí economía no me impide luchar. Da dolor saber, que mi alma llora desconsolada, pues no sabe cuándo podrá volver a la tierra que le hace crecer. Pero a pesar de ello, he de vivir cada día, aprovechando la sabiduría de mi pasado, dejando que el futuro llegue en el tiempo adecuado, aunque ahora el cielo esté rasgado, se levante viento y el mar se vuelva picado, pues esto hará que el marinero se convierta en el capitán del barco y la felicidad llegue de la mano.

Por todo esto vivido, he de agradecer, a esos que cada día viven junto a mí todos los pasos que mi ser va dando en la orilla de este nuevo mar. A esos que me abrieron las puertas de su casa y me la ofrecieron como propia y ahora son  parte de mi familia. A esos que hacen, que mi estancia en Galicia sea liviana a través de su compañía y sus sonrisas. A esos que hacen que las olas de este mar sean más fáciles de navegar. A esos que me hicieron luchar  por un paso más hacia la libertad.

Gracias por dejarme sentir que nunca puedo olvidarme de sonreír,  pues ello dará paciencia para ver madurar los frutos que en mí vida están y poder así apreciar su dulzura. Dulzura que me dará el cambio de mi mundo.

La vida es tan incierta, que la felicidad debe ser aprovechada en cada momento que se presta, adorando todo aquello que se tiene, porque poco a poco todos los mares se serenan y todas las piezas de un puzle encajan.



martes, 25 de octubre de 2016

Mi cuerpo en la oscuridad pinta colores

En la vida, muchas veces nos encontramos en momentos donde nuestra propia superación nos permite situarnos en contextos novedosos, llenos de abismos sin resolver y muchas experiencias por vivir.

Hoy aquí, en este blog, quiero expresar mi nueva experiencia de superación, vivida gracias a mi rehabilitación y el nuevo pasito que he dado tanto a nivel físico como personal. Para ello, debo situarme y situaros en ese contexto de superación planteado lleno de abismo e incertidumbre formado por una sala de paredes blancas, gente alrededor, diverso muebles y una simple y compleja pelota de fitness amarilla en la cual me hayo sentada. Por primera vez, y desde hace 16 años, me siento en una superficie tan inestable que me hace sentirme ilusionada y me recuerda a cuando era pequeña e intentaba ponerme de pie en una colchoneta y las olas del mar me arrastraban de un lado a otro. Recuerdo que aquello era tan inestable que caí más de una vez por permanecer encima de ella, pero entonces, mi constancia y mi fuerza me ayudaron a conseguirlo. 

En ese momento, sentada en una simple y compleja pelota amarilla y tras navegar por mis recuerdos, la situación me hace estar entusiasmada, pero también me lleva a estar, en primera estancia, insegura de mi misma, tanto como si de una muñeca de trapo aposentada en un trozo de hilo tensado entre dos árboles se tratase, donde la inestabilidad del momento y el descontrol de mi contexto, me sumergen en el mundo del pánico, la desesperación y la impotencia. Mi mente se nubla, mi ser se vuelve mudo, mi visión me traiciona y mi sentido de escucha se agudiza cada vez más. Una situación llena de tensión y descontrol donde mí cuerpo no es responsable de nada de lo que en ese momento debe de ser.

Por un instante paso de un contexto de confort sentada en mi silla a una situación donde la búsqueda de supervivencia debe ser desarrollada para controlar el desbarajuste que la situación me crea.

Pero dentro de ese caos, un antifaz rojo se apodera de mis ojos y hace que el sentido de la visión se envuelva hacia mí, donde la oscuridad por un instante me hace encontrar la luz que me abre la puerta a la resolución del control de la situación. Me lleva a pararme en seco y reeducar mi mente para esta situación. Nace en mí las ganas de volver a vivir y me sitúo en medio de la nada con grandes explosiones de color que nacen de mis movimientos. Durante ese tiempo y sin esperarlo, mi cuerpo empieza a ser más controlado y a pensar y actuar por él mismo. Ese cóctel explosivo da color a mis movimientos que a su vez dan luz al abismo y la incertidumbre del momento, haciendo que resurja el dominio de mi cuerpo y poco a poco me vaya ensimismando en una calma interior que me ayuda a disfrutar y manejar el arte de los movimientos que mi cuerpo establece y así poder ser el aire en el viento.




Cada color, cada movimiento, me va haciendo sentir más segura de mí misma y de mí situación. Me hace luchar yo sola por sobrevivir. Me lleva a sentir que soy yo quien maneja los hilos de mi cuerpo para alcanzar la estabilidad necesaria para estar sentada en esa pelota, pues no sé ni donde están esos estímulos que antes visualizaba como ayuda y ni siquiera si hay alguien a mi alrededor para ayudarme. Solo la necesidad de supervivencia ante la ignorancia de lo que pueda haber detrás de ese antifaz hace que sea consciente de que puedo manejar la situación si actúo correctamente y en equilibrio con todo mi cuerpo encadenando cada movimiento y ejecución que en ese instante la situación me pide. Nace de nuevo en mí las ganas de revivir tras las oscuridad y el silencio de no saber que hay detrás de esa nada y viendo con una gran lupa toda aquellos movimientos llenos de tan puros colores que emanan de mí y me ofrece el objetivo de poder controlar mi propio cuerpo sentado en una hermosa pelota de fitness amarilla.

Vuelvo aprender a través de mi estancia aquí, que la dedicación a mis terapias y la involucración de mis terapeutas hacia el progreso de mi evolución, me hace crecer como persona y ganar más autonomía, siendo más responsable de todos los actos de mi cuerpo. Con esta actividad, además de ganar más en estabilidad de tronco, ser consciente de mis caderas y mis glúteos y la funciones que ejerce, fortalecer mis piernas, cuádriceps,...entre otras funciones que unidas hacen que mi estabilidad sea más estable, me lleva a obtener una aprendizaje emocional, donde me demuestra que en realidad el abismo era la ignorancia de no saber que en mi interior está siempre la resolución ante un problema.  Que a veces, entre tanta tormenta, es necesario cerrar los ojos para escuchar lo que nuestro cuerpo quiere contarnos para hallar nuestro camino, siendo nosotros mismos los que manejemos los hilos de nuestro cuerpo, para así, hacernos un verdadero artista de nuestro propio destino, escuchando con el alma la experiencia de las vivencias de nuestro corazón y el razonamiento de nuestro cuerpo y mente, y así, sea cual sea nuestra situación, podamos obtener una bella superación. Porque como bien dijo Gandhi "tenemos que ser nosotros las expresión de nuestra preposición".

Por último, quiero dar las gracias de nuevo a todos y cada una de las personas que posibilitan que este aquí viviendo cada una de estas experiencias y a ese duendecillo que en un momento de mi sección me puso un antifaz y me hizo volar entre las diversas sensaciones de mi cuerpo y la satisfacción de mi mundo fantástico de libertad, recordándome en silencio que hay que inculcar el arte de aprender a pensar deteniéndose en los detalles mínimos del cuerpo, porque aprender sin pensar es un trabajo ausente.

De nuevo la vida me susurra que cuando escucho lo que hay en mí interior, mí pecho se me encoge y una idea de luz me expande al mundo dándome color y movimiento a todo lo que me rodea, llevado con el vaivén de mí respiración. 



miércoles, 5 de octubre de 2016

"Nuestra mente solo nos muestra aquello que queremos ver"

Quizás, para llegar a ver la belleza de nuestras acciones, hace falta que el ser humano pare por un instante su tiempo y solo se centre en aquello que hay que llevar a cabo para una acción, por ejemplo, si preguntara a cualquier persona que pensara qué partes de su cuerpo se activan antes o después de rascarse la nariz, la mayoría de nosotros no sabríamos responder de inmediato a dicha pregunta, deberíamos pararnos y observar cuáles son.  

Pero... así es la vida donde el ser humanos aprendemos hacer cosas automáticas sin tener presente la ejecución de una acción, si no el resultado.  

Tras realizar mis terapias y reflexionar sobre lo importante que es saber qué pasos debes dar para realizar cualquier movimiento, en mi mente empieza aparecer una marabunta de ideas y emociones de las que sumergen en una serie de palabras que cobran un sentido para llevar a cabo. Ellas son:

La sensación, entendido como el sentimiento que experimentamos como respuesta a la información recibida a través de nuestros órganos sensoriales.
La propiocepción, que es el sentido que nos proporciona información sobre el movimiento de las distintas partes del cuerpo y de su posición en el espacio, y estos receptores sensoriales se localizan en las articulaciones y en los músculos.
La percepción, una función que posibilita al organismo recibir, procesar e interpretar la información que llega desde el exterior valiéndose de los sentidos.
La percepción tenida en cuenta como la organizadora del celebro en la información sensorial nos dice que esta es más que lo que vemos, oímos, sentimos, saboreamos, u olemos. Es el significado que damos a la sensaciones, llegando este significado a través de cómo organiza nuestro cerebro la información que proviene de nuestros sentidos. Somos capaces de organizar la información sensorial según diferentes características:
• La ley de continuidad, según la cual nuestra mente continúa en la dirección sugerida por el estimulo.
• La ley de proximidad, donde agrupamos elementos que se encuentran cerca uno del otro.
• La ley de semejanza, en la cual agrupamos elementos parecidos.
• La ley del cierre, donde completamos configuraciones incompletas.
El umbral entendido como la cantidad mínima de señal que ha de estar presente para ser registrada por un sistema, es la base de la exploración de las sensibilidades (táctil, olfatoria, visual o auditiva). Es la menor cantidad de estímulo, que tiene un 50% de probabilidades de ser detectado por nosotros. Y por tanto, un estímulo ocasional de una transmisión de un impulso nervioso, mediante una mínima reacción.
Y el tiempo tenido en cuenta como la magnitud a tener en cuenta cuando queremos medir duración o separación de acontecimientos, que están sujetos a cambio y de aquellos que están sometidos a observación. Es el período que transcurre entre el estado de una acción que se va a llevar a cabo y el instante en el que esa acción es registrada como una variación que percibe el observador. El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un presente.
Hoy, en mi terapia, me he podido observar el proceso que debe de hacer mi brazo para poder llevar a cabo acciones como rascarme la cabeza, tocarme la barriga, la oreja, entre otras... cuyas acciones son propias de movimientos habituales que se realizan inconscientemente y que me hacen experimentar momentos frustrantes y estimulantes.

Momentos frustrantes porque siento una respuesta emocional de impotencia que va recorriendo mi cuerpo hasta llegar a mi mente, al intentar observar la realización de un movimiento, sin saber qué sentido debo tener para hacerlo, pues cuando podía llevarlo a cabo sin limitación nunca me detuve en hacerlo. Es una frustración interna con objetivos contrapuestos que interfiere entre lo que quiero hacer (la realización de una acción) y cómo puedo llevarlo a cabo según todo lo que forma mi brazo. Esto va generando en mí una disonancia cognitiva porque lleva a plantearme la importancia de la parada de los segundos que un movimiento debe tener para ver la reflexión del encadenamiento de sus músculos y las articulaciones que lo componen. Al mismo tiempo, la situación se hace estimulante, porque hace que surja en mi un reajuste cognitivo que me lleva a ver más claro dónde está la esencia de hacer un buen movimiento, dónde realizo una compensación que me lleva a realizar una mala ejecución, así como me hace notar, que la desaparición del movimiento no es por ausencia de este, sino, de ser incompatible unos movimientos con otros.

Es difícil para mí llegar al equilibrio mental donde puedas ver todo ese conjunto de acciones o situaciones que me hagan reflexionar sobre el mal hábito de una acción, sobre todo cuando estoy haciendo una compensación. Pero durante y después de la actividad, mi mente divaga entre las diversas sensaciones encontradas durante la actividad, intentando encontrar un sentido a una ejecución automática mediante la construcción de un brainstorming. Este brainstorming, da como resultado, que una acción a realizar, por ejemplo, colocar mi mano derecha en mi hombro izquierdo, será mejor llevada si está se ciñe a tener presente el tiempo que hay que tener en cuenta en la sensación, propiocepción, percepción y el umbral de dicha acción. Es decir, que si tengo controlado esos pasos, será más fácil realizar el movimiento o acción deseada.

Todo ello, cobra vida en mi interior haciéndome conocer mejor mi propio cuerpo y la ejecución de una buena acción, con el objetivo de poder así eliminar malos hábitos aprendidos en cualquier movimiento. Me lleva a descubrir que lo que creo que no está, realmente no es así, si no que es camuflado por una compensación y una mala sensación, propiocepción, percepción y umbral de una cadena de pasos que lleva una acción.

Siento que todo el proceso de hoy despertó aun más en mí la visualización y corrección de esas compensaciones inadecuadas. Me hace abrir mi campo visual y extrapolar dicho conocimiento a todos mis movimientos para que mi cuerpo pueda evolucionar hacia una estancia mejor.   


Con ello, también me hace aprender que el ser humano no es nada perfecto y que no es tan listo como se cree, pues se le escapa muchas cosas que valorar cuando mejor puede y las admira cuando más trabajo le cuesta realizarlas. Que somos ignorantes hasta de los movimientos más simples que nos sostiene. Que en esta vida se puede aprender hasta de la ejecución que realizamos al rascarnos la nariz y que la vida se envuelve solo de aquello que tu quieres ver y ser.